Tribulete #243

Una vez acabado el verano volvemos a reencontrarnos. Parece que fue ayer, y ya han pasado dos meses, desde que mandé a la redacción mi anterior artículo y ya han empezado los negreros de siempre a llamar a mi puerta con la cantinela de todos los meses: ¿Qué pasa Tribulete? ¿Para cuando el artículo? ¡Que se acerca final de mes! ¿Vamos a estar siempre igual contigo? Pues bueno, aquí estoy otra vez como la vuelta al cole de los niños  empezando un nuevo curso.

Esta vez echaremos la vista, primero atrás y luego adelante. Atrás para comentar algunas cosas importantes que han sucedido. Tranquilos que no vamos a hablar de economía, ni de política, ni de Rajoy y sus ministros que nos han pegado más recortes que a las vaquillas del pueblo, que, con la que está cayendo, es al sitio más lejano que se puede ir de vacaciones con la excusa de ver a la familia, visitar a los amigos y de paso aprovechar la huerta de los tíos y el corral, con esos huevos tan morenos que ponen las gallinas de los abuelos.

¿Qué vamos a decir a los amigos? Que ya estamos hartos del Mediterráneo, abarrotado de guiris, con las playas petadas de orondas señoras en bikini luciendo michelines,  bandadas de rapaces alborotando el gallinero e inundando de arena las toallas y nulas posibilidades de tomarte una caña tranquilo sin estar rodeado de vociferantes maridos con su camiseta de tirantes, pantalones cortos, riñonera bajo la tripa cervecera, sandalias con calcetines y sin que falte la visera de “pinturas Pepe”.

Donde mejor que en el pueblo, en la casa familiar, aunque haya que aguantar las moscas, y compartir el baño con el pedorro de tu cuñado, pero que gloria tomarte el vermú con los amigotes en la tasca del pueblo, pasar de afeitarte todos los días, rentabilizar el chándal y echarte  la siesta con la parienta refrescado por el aire de un ventilador.

¿Y que me dicen de los JJ.OO? ¿No me dirán que no han estado horas pegados al televisor con los ojos como lechuzas?

Como ya saben, yo con mi constitución esmirriada y mis musculosas piernas de oficinista, no se que me ha pasado; creo que he estado abducido por los Juegos Olímpicos sin poder quitar ojo del televisor. Lo mismo que esas señoras enganchadas a las telenovelas, así estaba yo viendo lo mismo un partido de hockey hierba, gimnasia, vela, taekwondo  y todo lo que me echasen. He estado pensando que puede ser un trauma infantil motivado por que llegaba el último en todas las carreras, en los deportes colectivos era el suplente del suplente y en el frontón, nuestro deporte nacional, solo pegaba a la pelota que botaba en el cuadro uno. De verdad que estuve pensando en ir al psiquiatra por si tenía algo raro en el coco que, aunque sin pelo, es de lo que mejor me funciona.

Y no me digan que no es un poco insultante ver esos cuerpos haciendo esas cosas y aquí uno con este body que parece hecho en una noche de truenos. No es justo que siendo de la misma especie tengan esos saltimbanquis unos brazos como mis muslos y después de correr como locos saluden a la cámara como si hubiesen estado tomando potes en Amara Viejo. O ellas, que hagan lo que hagan ni se despeinan y saludan mas guapas que mi prima el día de su boda.

Como decía al principio, ahora nos toca echar la vista adelante. Y lo que les voy a comentar no se lo tomen a cachondeo por que Tribulete se puede convertir en miembro de la Asamblea de Kutxa.

Y es que llevo varias noches sin dormir desde que la Trini me dijo que se iba a renovar la Asamblea de Kutxa, que había que cubrir 37 puestos por parte de los impositores, que yo iba a figurar en las listas y que podía salir elegido.

¡Tribu! como me dice cariñosamente cuando quiere conseguir algo. Llevas varios años colaborando con nuestro grupo. Les conoces a todos, su forma de pensar y su filosofía y el haber hecho juntos numerosas cuchipandas te concede un plus de confianza que no están dispuestos a desaprovechar. Eres mayor de edad, eres cliente de Kutxa y tienes más de 300€ (poco más) De hecho, en la comida que tuvimos la semana pasada, precisamente una chica dio tu nombre (no se que las das Tribulete) y por supuesto, la conformidad fue unánime. Aunque físicamente es poca cosa, lo suple con su verbo elocuente y punzante cuando hace falta, su pluma florida pero cortante como un estilete si la ocasión lo requiere. Uno de nuestros mejores candidatos afirmaron; y eso sin haber empezado las rondas de copas y cubatas.

Pues no se lo tomen a broma. A pesar de que, debido a mi modestia, la idea no me seduce, a la Trini no puedo negarle nada, por la cuenta que me trae. Estén ustedes tranquilos que si Tribulete sale elegido, defenderá a capa y espada el ideario pekariano al margen de sindicalismos manipuladores y politiqueos mesiánicos.

Reflexión para este mes: no dejes que nadie te desanime pues, hasta una patada en el culo, te empuja hacia adelante.

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